¿DEBERÍA DE PASAR MÁS TIEMPO CON MIS HIJOS? ….¿O MEJOR?

¿DEBERÍA DE PASAR MÁS TIEMPO CON MIS HIJOS? ….¿O MEJOR?

¿DEBERÍA DE PASAR MÁS TIEMPO CON MIS HIJOS? ….¿O MEJOR?

DEDICA A TUS HIJOS TIEMPO DE CALIDAD

Cuántas veces te paras a pensar y por tu cabeza pasa un terrible sentimiento de CULPA, una vocecita interior que te dice:

“Debería pasar más tiempo con los niños pero no lo tengo”,
“Debería hablar más con ellos pero no se como”
“Debería jugar más con ellos pero estoy agotada/o”

¿Muchas veces verdad? Más de las que te gustaría seguramente, pero tenemos una vida demasiado complicada en la que nos cuesta prestar atención a lo importante.

Tengo dos SENCILLAS PROPUESTAS propuestas para ti, ¿a ver que te parecen?

1.- CAMBIA TU LENGUAJE

El verbo “Debería….” es sinónimo de todo aquello que quieres hacer y no harás, porque siempre va acompañado de un “pero……” Son dos palabras, que si te fijas, siempre se encuentran en la misma frase “ Debería dedicar más tiempo a mi pero no puedo “ (“Debería ir al gimnasio, pero…” “Debería ponerme a dieta pero…”)

Sabiendo esto, es muy importante que nuestro cerebro reciba ordenes claras, debería: es ambiguo en tiempo y forma, es mejor mandarle mensajes como: “ Voy a intentar dedicarme más tiempo a mi, a pesar de todo lo que tengo que hacer a lo largo del día”

“Voy a ……a pesar de …. “. Son enunciados que nuestro cerebro entiende con más facilidad y que hemos de introducir en nuestro vocabulario interno para gestionar mejor nuestras necesidades y las de nuestros hijos.

2.- DEDÍCALE A TUS HIJOS 10 O 15 MINUTOS AL DÍA.

Creemos que nuestros hijos necesitan que les dediquemos toda la tarde, y son espacios de tiempo, que por nuestros trabajos, vidas o capacidades no podemos asumir, así que nos llevamos al niño al parque a pasar la tarde, y en realidad no le estamos dedicando nuestro tiempo, le estamos llevando a un espacio para que se divierta (que esta muy bien), pero en compañía de otros que no somos nosotros, mientras nosotros aprovechamos para contestar los millones de mensajes que no hemos podido mirar en todo el día o para hacer aquella llamada que nos quedaba pendiente.

Si tú le dedicas a tu hijo 15 minutos de plena presencia, 15 minutos en el que él/ella sea la única cosa importante que existe, 15 minutos en el que le miras a los ojos mientras te explica lo que le ha pasado ese día en la escuela, 15 minutos de intercambio de juegos en los que compartís risas o lágrimas, da igual, pero que son vuestros 15 minutos, son sus 15 minutos, ese tiempo de plena atención son más valiosos para un niño que toda una tarde contigo, en la que estás pendiente del teléfono, de qué vas a hacer para cenar, de si ha hecho los deberes, etc. ¡Haz la prueba!

Y permíteme un consejo más: Si tienes más de un hijo dedícales esos 15 minutos por separado. Si no puedes 15 que sean 10 con cada uno, y si no puedes hacerlo así, que papá le dedique tiempo uno y mamá al otro, por ejemplo, y al día siguiente al revés. Lo importante es que cada uno sienta que tiene su espacio, como personitas independientes que son.

Sencillo, ¿verdad? Si haces estos dos pequeños, pero importantes cambios en tu vida y en la de tus hijos, descubrirás cosas maravillosas de ellos y de ti mismo que seguramente no pensabas que serías capaz de hacer.

Comparte estos consejos con tus amig@s, ¡seguro que lo agradecen! Y por favor, cuéntame si te han funcionado, si no, cuáles son tus estratégias personales, etc. Me encantará ponerlos en práctica

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